Alpina

Relojes Alpina

Alpina Genève es un fabricante suizo de relojes de lujo accesibles y es una empresa independiente con sede en Ginebra, Suiza. Fundada en 1883, seguimos desarrollando colecciones muy distintivas y atractivas con un verdadero pedigrí deportivo.

¿Por qué comprar Alpina?

La empresa participa en todas las etapas de la producción, desde el diseño inicial hasta el montaje final. Cada reloj se monta a mano y hemos invertido mucho en maquinaria digital de última generación para conseguir la máxima calidad. Lo que significa que lo que se pone en la muñeca es un auténtico producto de lujo, pero no a un precio de lujo. Cada reloj Alpina comparte un núcleo común, ya sean los Tourbillons de edición limitada o el Ladies Extreme Regulator Ceramic, están hechos para que los lleves contigo, hagas lo que hagas y estés donde estés.

Pero un reloj Alpina es más que eso. Se trata de tradición y patrimonio, de utilizar las viejas tradiciones para hacer una preciosa pieza de tiempo mecánica, pero introduciendo la tecnología moderna para garantizar un producto de mayor calidad. Se trata de saber que hemos estado fabricando relojes sin parar desde 1883.

Nuestra historia desde 1883

Desde sus inicios, Alpina ha estado asociada a la innovación, y nuestros inicios se remontan a 1883. Tanto si se trata de una forma innovadora de trabajar como de la introducción de criterios de calidad Alpina siempre ha buscado formas de mejorar. Esto sigue siendo cierto hoy en día, donde fabricamos relojes de alta relojería con los más altos estándares de alta relojería, ofreciendo una extraordinaria relación calidad-precio.

La historia de Alpina comienza a finales del siglo XIX cuando Gottlieb Hauser fundó la Swiss Watchmakers Corporation junto con otros relojeros independientes de la región. Inicialmente se trataba de comprar componentes de relojes y organizar la fabricación, pero Alpina pronto comenzó a desarrollar y fabricar nuestros propios calibres. En 1901, el nombre `Alpina’ fue registrado y apareció por primera vez, pero sólo en los relojes de gama alta.

Muy pronto Alpina se vendió internacionalmente y a nuestra altura tenía cerca de 2000 puntos de venta en todo el mundo vendiendo nuestros relojes, una cifra excepcional para esa época. No es exagerado decir que Alpina era uno de los principales relojeros de Europa. Parte de la razón de este éxito, además de la rigurosa dedicación al diseño y a la calidad (valores que aún hoy se mantienen), fue la introducción en 1938 de la Alpina 4. El número ‘4’ representaba los 4 principios básicos que cada reloj de la serie debía tener: antimagnetismo, resistencia al agua, anti-choque y en una caja de acero inoxidable.

Estos principios dieron un tema a los relojes y se puede decir que marcaron el camino para el desarrollo de lo que iba a ser el éxito continuado de la empresa hasta la década de 1970. Fue la llamada “crisis del cuarzo” la que hizo sonar la campana de la muerte de muchas empresas o significó la creación de grandes grupos. La aparición de los relojes baratos, producidos en serie y, sobre todo, impersonales, también supuso casi el final para Alpina. Sin embargo, a pesar de todo, Alpina se mantuvo firme y se revitalizó en 2002 y el regreso estaba en marcha.

Trabajando las 24 horas del día, se preparó una nueva colección para la feria BaselWorld de 2003, en la que los modelos, a pesar de seguir siendo fieles a la herencia de Alpina, eran, no obstante, decididamente modernos. En 2006, Alpina dio un paso más en su viaje hacia el futuro cuando nos mudamos a nuestra nueva planta de fabricación en Ginebra, Suiza, una de las casas espirituales de la relojería.

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